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05 febrero 2010 0 comentarios

Composición

Y ahora un poco de cultura garbanceril:

Composición de los garbanzos por cada 100 g





  • Agua 11, 53 g
  • Energía 364 Kcal
  • Grasa 6, 04 g
  • Proteína 19, 30 g
  • Hidratos de carbono 60, 66 g
  • Fibra 17, 4 g
  • Potasio 875 mg
  • Sodio 24 mg
  • Fósforo 366 mg
  • Calcio 105 mg
  • Cobre 0,847 mg
  • Magnesio 115 mg
  • Manganeso 2, 204 mg
  • Hierro 6, 24 mg
  • Zinc 3, 43 mg
  • Selenio 8,02 mcg
  • Vitamina C 4, 0 mg
  • Vitamina B1 ( Tiamina) 0, 477 mg
  • Vitamina B2 ( Riboflavina) 0, 212 mg
  • Niacina 1,54 mg
  • Folacina 557 mcg
  • Vitamina B6 0, 535 mg
  • Vitamina A 67 IU
  • Vitamina E 0, 820 mg
  • 22 marzo 2009 0 comentarios

    Origenes



    Anatolia (Turkia), altiplano de Konya hace 6000 años. Un grupo de hombres y mujeres, hasta ese momento nómadas, se establecieron en este zona, la cual presentaba la posibilidad de cambiar la recolección forrajera por la agricultura primitiva. El clima era idóneo con las precipitaciones de lluvía adecuadas.

    Era actual: Siglo XX, los arqueólogos estudiaron las ciudades de Hacilar y Catal Huyuk encontrándo los primeros datos sobre la domesticación de la planta del garbanzo, asi como las de guisantes y lentejas además de otras leguminosas.

    Desde este lugar y de forma radial, las plantaciones de leguminosas se fueron extendiendo hacia territorios cercanos. Prueba de ello son los vestigios encontrados en Jericó o en Irak y que datan de principio de la Edad de Bronce. Hacia finales de esta era los garbanzos estuvieron presentes en Babilonia y hasta la isla de Creta, donde empezaron a guardarlos en grandes recipientes de barro para su conservación.

    En Egipto existe la constancia de este producto entre 1600 y 1100 a.c. donde se le conocía con el nombre de "cara de halcón", por si parecido con la cabeza de este animal y se cocinaban poniéndolos en remojo para después cocerlos o freírlos con especias antes de hacer un guiso con ellos.

    En el siglo VII a.c. ya se comían los garbanzos en forma de sopas en Roma, más concretamente en Pompeya, donde se almacenaban en grandes ánforas y exportándose a todo el imperio. Plinio el Viejo ya contaba acerca de los festivales en los que se lanzaban garbanzos sobre las cabezas de la gente y estos los recogían, tal como en nuestros tiempo se hace (con otros elementos) en los bautizos o en las cabalgatas durante las fiestas. También Plinio los citaba como un remedio para las verrugas, guardando dentro de una bolsa tantos garbanzos como verrugas se tuvieran y depués lanzándose por encima del hombro izquierdo.

    La denominación científica del garbanzo es "cicer arietinum" y que deriva de cicer, nombre latino de la cosecha y arictinum por la forma de ariete o espolón de la semilla. Anécdótico resulta que en ciertas épocas se atribuía el nombre de Marco Tulio Cicerón a que su apellido era consecuencia de tener una verruga en la nariz del tamaño de un garbanzo.

    En España, fueron los cartagineses quienes introdujeron el producto y se ha descubierto que se recolectaba en Cartago Nova (Cartagena) y que desde ahí se extendió por toda la península, precisamente por ser una semilla que podía secarse y perdurar durante mucho tiempo, eso si, si no era atacada por el gorgojo.

    Los primeros convertidos al cristianismo en el siglo III de nuestra era, hacían fiestas en los cementerios para honrar a los difuntos y que se llamaban Parentalia, celebrándose entre el 13 y el 21 de febrero. En estos acontecimientos los familiares portaban ofrendas tales como el vino, garbanzos, altramuces y habas.

    Ya en tiempos de Cervantes y en los libros de la época se habla de la "olla" refiriéndose a un cocido que debía llevar carnero, tocino, vaca, garbanzos, pimiento, azafrán, ajos, cebolla, repollo y perejil, algo muy parecido a lo que hoy se conoce como "el cocido", tanto sea madrileño como andaluz.

    En la India se utilizaba como medicína: la exudación de la planta mezclada con el rocio se le atribuía propiedades astringentes.

    Ya hacia finales del siglo XVIII se utilizaban los garbanzos asados como sustituto del café, costumbre que perduró durante tiempo.

    21 marzo 2009 2 comentarios

    Los tipos

    Existen tres grupos principales de garbanzos dentro de las que pueden incluirse la mayoría de las variedades que disponemos en la actualidad.


    Kalubi: Es el grupo conocido como "cabeza de carnero". Costituyen las garbanzos más comunes y corresponden a variedades cultivadas principalmente en Europa, Centro América y Sudamérica.

    Es el primer tipo que empezo a cultivarse en todo el mediterraneo. Su color es cremoso, tamaño medio o grande, de forma redondeada y con arrugas bien marcadas. Dentro de este grupo encontramos:


    Garbanzo Castellano: se carazteríza por su prominente pico curvado. Es un garbanzo que se considera poco nutritivo y poco sabroso, razón por la que su precio es más bajo. Su forma es muy variada dado que ha sido cosechado abundantemente sin haber llegada a una estandarización del mismo. Se cultiva principalmente en el centro de España, Extremadura y Andalucía. Ha sido la variedad a pertir de la cual se ha desarrollado el garbanzo mexicano.
    Garbanzo Pedrosillano: de tamaño pequeño y consecuentemente de precio muy bajo. Aúnque más rico en ptroteinas y más sabroso que el castellano. Se cultiva principalmente en Castilla-La Mancha y Castilla-León.
    Garbanzo Blanco Lechoso: A diferencia del castellano, se le considera muy nutritívo y bueno. Se caracteriza por ser una semilla alargada y aplanada por los costados y con una superficie llena de arrugas. Es uno de los más caros del mercado. Destaca por su riqueza en proteínas, magnesio y hierro.
    Garbanzo Venoso Andaluz: Con un elevado valor proteico (más del 73%). Destaca por su gran tamaño y por su superficie lisa en donde se marcan una serie de líneas en forma de venas que son las que le otorgan su nombre particular. Su cultivo es especialmente abundante en la provincia de Granada.
    Garbanzo Chamad: Se distingue por la curvatura de su pico. Buen tamaño y muy nutritívo. Rico en proteinas, su cultivo esta limitado a la provincia de Granada.

    Desi: Es un grupo que comprende a las variedades indias y las cultivadas en regiones tropicales semiáridas. Comenzó su cultivo hace unos 5000 años en estas regiones, aunque en la actualidad pueden encontrarse también cultivados en Europa y América. Se caracterizan por producir semillas muy angulosas y pequeñas de color amarillento o negro.

    Gulabi: es un grupo que contiene variedades cuyo tamaño se encuentra enmarcado entre el Kalubi y el Desi. Poseen superficie lisa, forma más redondeada y parecida a un guisante.

    20 marzo 2009 0 comentarios

    Conozcamos el garbanzo



    Proporciona energía, proteínas y buenas dosis de vitaminas y minerales.
    El garbanzo destaca entre las legumbres tradicionales por su aporte de hidratos de carbono de absorción lenta, que proporcionan energía.
    Es un alimento indispensable en una dieta sana y equilibrada. Aquí se enumeran algunas de sus muchas propiedades nutritivas:
    • Los garbanzos aportan hidratos de carbono complejos, de
      absorción lenta. Son los más recomendables, ya que producen una asimilación
      gradual de la glucosa. Esto evita el desequilibrio de los niveles de azúcar en
      la sangre y genera una energía constante.
    • Aportan gran cantidad de proteínas pero al mismo tiempo son
      muy pobres en grasas saturadas, por lo que contribuyen a regular el colesterol.
      Al combinar garbanzos con cereales (arroz, cuscús…) la calidad de sus proteínas
      mejora.
    • Proporcionan notables cantidades de fibra, lo que mejora el
      tránsito intestinal y contribuye, además, a que la absorción de los hidratos de
      carbono sea todavía más lenta.
    • Los garbanzos aportan muchos minerales, sobre todo fósforo,
      hierro y magnesio.
      Son especialmente ricos en vitaminas B1, B6 y ácido
      fólico.

    Principales indicaciones:

    El garbanzo es un alimento apto para todo tipo de personas, pero en algunos casos su consumo se hace más conveniente.

    Su aporte de carbohidratos y proteínas lo hacen muy adecuado para estados de astenia, niños, adolescentes y personas que realizan esfuerzos físicos, como los deportistas.Por su elevado contenido en potasio y la escasa presencia de sodio, el garbanzo favorece la diuresis o excreción de la orina. Esto es beneficioso en casos de hipertensión arterial, litiasis renal y cuando se desea eliminar un exceso de ácido úrico.

    El garbanzo es estomáquico, bueno para el estómago. Por su riqueza en fibra, también ayuda a las funciones del intestino, combatiendo el estreñimiento y los parásitos intestinales.Debido a su notable contenido en magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B, necesarios para el sistema nervioso y muscular, el garbanzo es adecuado para afrontar situaciones de tensión psicofísica y de estrés.

    El garbanzo ofrece muchas posibilidades en la cocina. Como legumbre, permite la preparación de platos muy diversos y consistentes, desde pucheros y potajes de invierno hasta ensaladas de verano.

    Al garbanzo se le atribuye el inconveniente de provocar flatulencias. Para evitarlas, una vez cocidos, es aconsejable triturar la piel de los garbanzos mediante un pasapuré. Otra forma de favorecer su digestión es incorporar al agua de cocción un trozo de alga kombu o bien alguna hierba con propiedades carminativas como la salvia, el tomillo, el cilantro, la ajedrea o el comino (ya os hablaré de un "mojo" para acompañar los garbanzos). Además de cocidos, los garbanzos también se pueden comer germinados, en refrescantes ensaladas, o incluso tostados, en una sartén o al horno, como aperitivo o tentempié.

     
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